Para muchos, la decisión de invertir en un inmueble residencial, incluyendo la vivienda de uso personal, implica el esfuerzo económico más significativo de la vida. Nuestra hipótesis desde 122 Homes, ya demostrada con casos de éxito, es que hoy la ciudad de Madrid es un excelente escenario para ejecutar tal inversión. Dentro de los principales resultados que buscan nuestros clientes está la rentabilidad, la consolidación del patrimonio y la plusvalía, variables que combinadas y analizadas según el perfil de cada activo, nos indican si una inversión es o no una “oportunidad”. La agilidad para poder aprovechar cada oportunidad dependerá, en buena medida, de la comprensión del territorio y del análisis de su demanda, actual y futura, especialmente relevante en una ciudad en plena consolidación como Madrid.

Frente a estas oportunidades, el basarse principalmente en el rendimiento entre inversión y alquiler (“yield”) para definir el “éxito” de una inversión, resulta claramente insuficiente, incluso frente a alquileres con crecimiento de doble dígito al año. El verdadero crecimiento de la inversión, estará cada vez más vinculado a la plusvalía y su composición unidad/zona. La calidad de vida y otros elementos cualitativos a analizar, serán cada vez más relevantes. Por ejemplo, solo en la última década, el precio de la vivienda en Madrid ha aumentado en promedio un 98,5%, medias que esconden importantes variaciones que dependen de la zona y el tipo de inmueble que se analice incluso dentro de un mismo barrio.

Otra variable crítica a analizar en lugares como Madrid, en donde existe una alta demanda del producto “obra nueva” y una oferta casi inexistente de este, es el mayor valor que puede adquirir un bien a través de su mejora. Estas operaciones, denominadas operaciones de “value add” (selección, compra y remodelación) generan incrementos destacados e inmediatos en el valor del activo dependiendo de su potencial y características (entre un 15% y 30%). El desequilibrio entre una demanda creciente y la escasez de oferta – especialmente en áreas consolidadas con poco espacio para obra nueva y baja densidad – potencia aún más este tipo de oportunidades. Finalmente, si a ello se decide sumar retornos pasivos (alquileres), será posible también obtenerlos en forma estable, y con muy bajo riesgo de desocupación, en tan solo 6 a 8 meses desde que se realiza la inversión.

En definitiva, Madrid ofrece un entorno donde se conjugan rentabilidad, oportunidad de crecimiento del valor del activo (aumento patrimonial) y un notable aumento en la plusvalía. Sin embargo, para lograr resulta clave realizar un análisis profesional y ágil que permita identificar y adquirir aquellos inmuebles que tengan mejores proyecciones. Porque aquí, como bien dicen, el que pestañea… pierde.